sábado, 30 de marzo de 2019

Ferrari 250 GTO

En la década de los 60, la marca italiana creó 36 unidades de un modelo que muchos siguen considerando como el mejor Ferrari de la historia. La fama de este coche legendario ha hecho que un comprador desembolsara 35 millones de dólares (unos 28 millones de euros) en el año 2012, la mayor cantidad jamás pagada por un automóvil.

La transacción se realizó en Estados Unidos entre el empresario holandés relacionado con el mundo del vino Eric Heerema y el coleccionista estadounidense Craig McCaw, al que no le ha importado rascarse el bolsillo. Heerema compró el coche hace sólo diez años y en este tiempo el deportivo se ha revalorizado 26,5 millones de dólares, puesto que el anterior propietario firmo el negocio perfecto cuando lo compró por 8,5 millones de dólares.

De esta forma, este coche desbancó a otro Ferrari 250 GTO negro de 1964, que fue vendido por 32 millones a principios de año, como el coche más caro de la historia. Anteriormente, se cree que el récord lo tenía el Bugatti Tipo 57SC Atlántico de 1936.

Sin embargo, el coche de los 35 millones de dólares tiene un valor añadido: el caché de su primer propietario. El Ferrari 250 GTO perteneció al piloto británico de Fórmula 1 Stirling Moss. El campeón sin corona no llegó a competir con él, pero el asiento del conductor todavía conserva su firma.

Color a la medida
Además, este vehículo es especial por muchos otros motivos. El coche fue construido en 1962, dos años antes que el modelo que hasta ahora ostentaba el récord, con el volante a la derecha y llama la atención por su llamativo color verde manzana.

Debajo de su cotizado capó, nos encontramos un propulsor de 12 cilindros en V y 3.0 litros de capacidad, que ofrece una potencia de 300 CV. Por otro lado, el cambio de este vehículo es manual de cinco velocidades.

Ferrari 250 GTO

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